Carta del Decano
Los logros de la ingeniería están tan imbricados en la cotidianidad que el común de las personas no reparan en que sin la ingeniería no hubiéramos alcanzado el grado de progreso y bienestar actuales. Algunos de los grandes logros de la ingeniería llegaron incluso a convertirse, hace ya mucho tiempo, en servicios públicos; tal es el caso de la electricidad, el agua corriente o el teléfono.
Los ingenieros que formamos en la UEM pertenecerán a las generaciones que, con su trabajo, sigan contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos. Para conseguir tan loable fin, nuestros programas de estudio no sólo se centran en la adquisición de conocimientos científico-técnicos y en la aplicación de los mismos, sino también en el desarrollo de competencias profesionales y de valores humanos. Por medio de las competencias facilitamos a nuestros titulados su transición a la realidad de la empresa en la que van a desarrollar su actividad. A través de la formación en valores les hacemos conscientes del impacto que sus contribuciones pueden tener en la sociedad, así como de la necesidad de ser respetuosos, en todas sus actuaciones, con el medio ambiente para garantizar un crecimiento sostenible.
El perfil del ingeniero que formamos en la UEM es el del profesional versátil que sabe adaptarse con naturalidad a los entornos cambiantes tan propios de la sociedad global actual. A la adquisición de dicha versatilidad contribuyen de manera decisiva la formación en competencias de gestión empresarial, el trabajo en equipo, las habilidades comunicativas, el dominio del inglés y el sentido práctico de la innovación. Competencias, todas ellas, que resultan imprescindibles para abordar con éxito los proyectos de la ingeniería del siglo XXI: complejos, multidisciplinares y en equipos internacionales.
Dr. Enrique Fernández del Río
Director Escuela Politécnica*